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domingo, 24 de agosto de 2008

Lehen Bidaia/Primer Viaje - Iran (castellano)


"Ez du bidaiariak hirira heldu nahi,bide amaigabeen truke emango luke bihotza" (Rikardo Arregi)





Hace un anho, el 20 de septiembre del 2002, dejaba Laos y entraba a China. Me dirigia entonces a Tibet y el tiempo apremiaba, por lo que el paso por la provincia China de Yunnan fue rapido. No habia muchas opciones pero desde entonces he lamentado el poco tiempo que le pude dedicar a este enorme pais. Personalidad fuerte y atractiva, muy diferente a las regiones recorridas hasta entonces, y paisajes de montanha soberbios fue lo que nos ofrecio la provincia de Yunnan. El 10 de octubre atravesaba junto con Cato, un ciclista mexicano de los de pedalear incansable, (5 anhos rodando por el mundo) la frontera con Tibet. Juntos recorrimos la parte mas clandestina e incierta de los 1400 kms. que nos separaban de Lasa, la capital del " Techo del Mundo". Un poco antes de llegar alli nos despedimos, y ya en solitario de nuevo pedalee de Lasa a Katmandu. Tibet ha sido para mi junto con Bolivia (El "Tibet Sudamericano") y las inmensidades de la lejana Patagonia uno de los lugares mas extraordinarios e inolvidables de los recorridos durante estos anhos.

Pocos dias antes de atravesar la frontera con Nepal, desde los 5150 metros de altura de un solitario paso de montanha, Pang La, divisaba por primera vez, hacia el Sur, el monte Everest. "Chomolangma" me decian los tibetanos con los que me cruzaba en los caminos esos dias. Eran las dos de la tarde y aterido de frio hacia un par de fotos apresuradas y construia un pequenho mojon de piedras, uno mas que se anhadia a otros muchos que ya cubrian el collado. El Chomolangma era visible todavia pero las nubes comenzaban a cubrir rapidamente las cumbres. Poco despues, desde mis alturas de pajaro, veia como una neblina oscura avanzaba y cubria tambien la sucesion de colinas, barrancos y valles que debajo de mi se alargaban ,solitarios y profundos, hacia la cordillera. La tormenta los convertia en sombras y siluetas grises y transformaba el Tibet de cielos azules intensos y atmosfera transparente al que yo estaba acostumbrado, en un espectaculo nuevo, inquietante y muy hermoso. Uno de los tantos que durante casi mes y medio Tibet me ofrecio. El monte Everest ya no se veia y mientras descendia hacia los valles me pregunte si habria alguien en esos momentos caminando hacia su cima o regresando de ella.

Al dia siguiente, pedaleando por una pista en la que el unico trafico era alguna que otra de las carretas tibetanas de cuatro ruedas tiradas por caballos, llegue a estar a menos de 25 kms. del campamento base. Pero el tiempo apremiaba de nuevo. Tres dias mas tarde ascendia a Lalung La ,4950 metros, el penultimo de los altos pasos tibetanos en mi camino hacia Nepal y uno de los mas bonitos. Era una tarde fria y radiante, el viento estaba en calma, y me rodeaban magnificos picos nevados que en aquel aire de cristal parecian brotar, asombrosamente nitidos y cercanos, de la estepa vacia. Mi bicicleta, ajena tal vez a tanta belleza, comenzo a dar alli mismo senhales de agotamiento: la llanta (aro) trasera se rompia. Pedi hospedaje en una cooperativa cercana (en un collado a 4800 m.) y los tibetanos me acogieron con amabilidad. Juntos, pegados como lagartijas a uno de los muros del patio, bebimos te y disfrutamos del sol tibio del atardecer. Aquella noche, con la temperatura en el exterior desdendiendo de nuevo a quien sabe que profundidades bajo cero, las paredes desnudas y el colchon del cuarto de huespedes fueron para mi una excepcion calida y confortable a las habituales estrecheces y las finas telas de la tienda de campanha. Al dia siguiente busque en el equipaje. Muchos miles de kms. y algunos anhos antes, en Bolivia y con un problema mecanico similar, un herrero boliviano fabrico una ingeniosa pieza de metal que me permitio entonces llegar hasta La Paz. Aun la conservaba y esa misma pieza me iba a permitir, por segunda vez, continuar camino y llegar (de forma apurada) a Katmandu.



El 19 de noviembre,en Kodari(1770 m.),cruzaba la frontera nepali rodeado de cascadas de agua, calor y una vegetacion densa y exuberante. La vida brotaba de nuevo no solo en el paisaje sino tambien en los pueblos, en las calles, en la gente. ¡La austeridad y el rigor del altiplano tibetano quedaban atras. ¡Tibet remoto, encantado, aislado en las alturas! A veces pienso que recorrerlo en bicicleta debe ser para un ciclista de alforjas lo que la ascension a un 8000 para un montanhero. Duro tambien: hambre y mucho frio (tenia sintomas de congelacion en uno de los dedos del pie) fue el precio que sus dioses exigieron como pago por el privilegio concedido. Estaba contento de estar entrando, por fin, a regiones mas benignas, pero creo que ya, desde ese mismo instante, comenzaba a echar de menos a Tibet.



Tres meses despues llegaba a la India. Con las fronteras cerradas a causa de la epidemia de pneumonia atipica tuve que abandonar mis planes de cruzar de nuevo a China por el Karakorum y recorrer los paises de Asia Central. La invasion de Irak me causaba preocupacion a la hora de trazar otras rutas sobre el mapa. El 16 de junio entraba finalmente a Paquistan. Las malas relaciones con la India solo me permitieron conseguir un visa de transito (10 dias no prorrogables) para este pais, por lo que lo atravese, casi por completo, en tren y autobus. Mis dudas y temores respecto a Paquistan se desvanecieron apenas llegue a Lahore, la primera ciudad paquistani en mi camino. Paquistan y su gente me causaron una excelente impresion (no tanto sus funcionarios de migracion) y lamente lo corto de la estancia.



El 24 de junio estaba en la frontera con Iran y me subia de nuevo a la bicicleta. Llegaba con expectativas altas. Los comentarios que desde hacia mucho tiempo venia escuchando de boca de aquellos que habian visitado la tierras persas eran siempre muy positivos. La hospitalidad y la bienvenida que los iranis ofrecian a los extranjeros eran para mi un hecho ya casi dado, una cualidad legendaria de la que por fin yo tambien iba a ser testigo y de la que iba a poder disfrutar.

Las impresiones de las primeras semanas en el sur de Iran fueron un poco decepcionantes. En realidad no fallo la hospitalidad y algunos de los encuentros con iranis que mas grato recuerdo me han dejado luego tuvieron lugar alli. Pero hubo tambien una actitud que no me esperaba. Un occidental recorriendo en bicicleta regiones a las que, a veces, no muchos extranjeros llegan es un elemento exotico en casi todos los paises y la curiosidad, manifestada de diferentes formas, suele ser la primera reaccion,l a mas comun, a su paso. En algunas zonas del sur de Iran esa curiosidad, tal vez aun mas acuciante por el propio aislamiento del pais y de aquella region, y tal vez a la vez frustrada por las barreras del idioma y la dificultad de encontrar otros codigos para superarlas, no encontraba cauces naturales de expresion (asi lo interprete yo) y se manifestaba, en ocasiones, en actitudes de burla. Recuerdo parejas o trios de muchachos jovenes que se acercaban en una motocicleta y parecian tomarme como objeto de diversion desde el momento en que quedaba claro que no entendia ni podia responder a sus preguntas. No habia agresividad sino un comportamiento inesperado (no me habia sucedido antes) y desagradable. Normalmente se alejaban cuando (enojado) les pedia que asi lo hicieran y luego, a medida que fui avanzando hacia el norte, desaparecieron casi por completo este tipo de juegos.



Llegando de la India, con su caos vital y exotico, y de un Paquistan de latido mas tradicional, muchas cosas sorprenden los primeros dias en Iran: su apariencia ordenada, las buenas carreteras, las ciudades con semaforos, jardines cuidados y fuentes, el numero de vehiculos particulares, el aire de relativa prosperidad. Llegando del Este, como decia, el contraste es grande, aunque luego me fui dando cuenta de que habia muchas sombras en esta primera imagen y de que la percepcion de los iranis sobre, por ejemplo, la situacion economica propia y del pais era a menudo pesimista y desesperanzada.

Otra imagen impresiona fuertemente desde el momento que se llega a una ciudad irani. Es probablemente una de las imagenes que mas se asocian con este pais y una de las que mas se han resaltado en Occidente: la de las mujeres envueltas en el "chador" negro, la capa que las envuelve de pies a cabeza dejando solo al descubierto rostro y manos. La ley irani obliga a las mujeres (tambien a las extranjeras) a vestir de forma "modesta", lo que significa usar el velo sobre la cabeza (no sobre la cara) y cubrirse no revelando las formas del cuerpo. Hay una alternativa mas "liberal" al chador que consiste en dos piezas de vestido, normalmente un pantalon y una blusa o chaqueta larga y holgada. En las ciudades muchas mujeres optan por esta segunda posibilidad y algunas parecen aprovechar hasta el ultimo de los resquicios que ofrecen los aires menos rigurosos de los ultimos anhos: el velo termina por ensenhar mas de lo que esconde, las blusas se cinhen, el cuello se descubre y hasta aparecen ligerisimos escotes.El vestir modesto se revela ahora claramente como una censura impuesta a la que se intenta sortear forzando al maximo lo limites de lo permitido. No parece haber obligaciones especificas en cuanto a la forma de vestir de los hombre (prohibido ensenhar los pelos de las piernas excepto cuando se practican deportes.Yo pedalee por todo el pais en pantalon corto sin mayores problemas) y la gran mayoria lo hacen -a diferencia de los paquistanis- a la manera occidental.



Iran en el "Eje del Mal": es una Republica Islamica, odia a occidente y a los occidentales, oprime a su propia gente , y manhana puede tener una bomba escondida en el bolsillo con la que convertirnos en ceniza antes de tiempo. Asi lo cuenta la Autoridad y puede que esta sea la unica imagen que muchos reciban sobre Iran. Si no me equivoco se le mira con una dosis de recelo y suspicacia tambien entre aquellos que tienen la rebelde y sana costumbre de dudar, en especial de versiones y razones oficiales: un pais poblado, comprensiblemente, por hostiles musulmanes.
Cuando en la ciudad paquistani de Quetta dos jovenes afganos me invitaron a tomar te en la tienda que uno de ellos regentaba, me sente junto a ellos pensando que por fin iba a tener la oportunidad de conocer de cerca a dos de estas extraordinarias criaturas. Los Afganos. Los heroicos guerreros mujaidines que atrincherados en sus montanhas resistieron y derrotaron al poderoso ejercito invasor ruso. O los fanaticos y medievales talibanes que arrojaban acido al rostro de sus mujeres y derribaban a canhonazos antiquisimas imagenes de Buda. ¿Mentira? Probablemente no. Pero entre el heroe y el villano , ¿cuantas otras partes de la verdad, necesarias para acercarnos a la imagen real, no conocemos y apenas nunca se nos cuentan?. El caso es que yo estaba sentado junto a un tecnico en informatica, delgado, serio y de porte casi distinguido, y su amigo comerciante, mas mundano y vivaraz. Me trataron con atencion y cortesia, y entre taza y taza de te les pregunte por la vida en Paquistan y como habian llegado ellos alli; ellos se interesaron por la situacion economica en mi pais, hicimos algun comentario sobre futbol y hablamos todavia de mas temas que ya no recuerdo. No llevaban bazokas bajo el brazo, ni parecian tener escondido un Coran con el que darme de garrotazos al primer descuido. Entre su historia personal y la mia, entre sus origenes, su tradicion, su educacion y la mia han de existir dos mundos. Dos mundos tan diferentes que a veces apenas se intuyen. Y, sin embargo, hay tendidos tambien solidos puentes. Puede ser que, si tenemos la ocasion, comprobemos que atravesarlos no era tan dificil. Y puede ser que el paisaje a ambos lados nos resulte, al final, muy similar: las mismas expectativas, los mismos deseos, los mismos miedos y esperanzas pintados con colores diferentes en cuadros separados.



Los iranis no son diferentes. Yo diria que, probablemente, estan aun mas cercanos a nosotros que los afganos. Iran es un pais relativamente moderno, la poblacion universitaria es alta. Tienen sus particularidades. Por ejemplo, una cortesia fina y honesta en el trato, construida con gestos antiguos y codigos a los que el visitante, seguramente, no va a estar acostumbrado. O la hospitalidad. O un cierto grado de inocencia. No existe hostilidad, en absoluto, hacia el occidental. Si algo van a intentar es demostrar al extranjero que estan felices de recibirlo y agasajarlo. Cuando uno tiene la suerte de encontrarse con la amabilidad persa siente el privilegio de ser transeunte y huesped en tierra ajena. Aun mas. Creo que son estas senhales profundas y autenticas de Civilizacion (con mayuscula). Puede que doblemente meritorio mostrar interes, respeto y consideracion hacia el visitante, puesto que sospecho que tambien ellos reciben, por diferentes canales, una informacion fragmentada, deformada y llena de estereotipos sobre nosotros (existe una excepcion a todo esto y para mi importante: el comportamiento en la carretera. Los iranis me mantuvieron en vilo, estresado y escupiendo juramentos pocos amables muchas de las muchas horas que pase sobre el asfalto. Perdian ante mis ojos, en esos momentos, todos los merecidos puntos positivos que ganaban en otras situaciones. Me pregunto como hemos convertido en simbolo de progreso y civilizacion (con minuscula) un artefacto que parece convocar lo mas agresivo e irresponsable de nosotros mismos. Conducir en Iran exige extremar al maximo las precauciones, templar los nervios, y hechar mano de nuestras reservas de confianza en El Buen Destino -o en su defecto, si uno es creyente, encomendarse a la proteccion Divina, unica precaucion que al parecer toman los conductores iranis- . Ser peaton no es mucho mejor. Cruzar la calle en el centro de una ciudad de Iran es una actividad de alto riesgo. Son peligros que no hay que subestimar. Por lo demas el pais es muy seguro).



Uno recibe sensaciones y se queda, a veces, con impresiones generales de un determinado lugar o pais. En ocasiones esas impresiones las dan hechos concretos. Otras veces cuesta definir el porque, es como una neblina que flota y termina por empapar los sentidos del que la atraviesa. Y las imagenes ahi quedaron, al final: Laos es un pais sereno, Camboya territorio triste, Australia se asemeja a una enorme habitacion cerrada, en Montevideo se respira melancolia, Brasil vive para si mismo y es la excepcion Latinoamericana: aun conserva el optimismo, Mexico -pais maravilloso- no encuentra la paz... (asi lo vieron los ojos y asi se lo contaron al corazon.O viceversa). ¿Iran? Iran vive infeliz. Los iranis no estan contentos. Las quejas que he escuchado han sido muchas, repetidas y han venido de sectores diferentes: mala situacion economica, drogas, grandes desigualdades sociales, falta de libertad, segregacion entre sexos... han sido las mas comunes.

En una ciudad del sur un hombre se me acerco en una bicicleta. Se presento como fotografo y rapidamente, algo nervioso, me dijo lo que habia venido a decirme: " Nuestra gente esta triste y deprimida. Nuesros lideres son malos. La Revolucion (islamica) estuvo bien pero ahora necesitamos otra revolucion". Podria ser el resumen de un sentimiento que, quizas, este bastante extendido. Despues de que el fotografo se despidiera espere junto a la acera en el centro de aquella ciudad. El duenho de una tienda de muebles cercana hacia, mientras tanto, algunas llamadas telefonicas, intentando encontrarme un hotel barato. Y sentado alli, mirando a mi alrededor, vi a las mujeres pasar, serias, envueltas en sus tunicas negras, con sus rostros y manos de cera; y vi a los hombres, que evitaban mirarme de frente, caminar rapidos y silenciosos, y por unos momentos tuve la fuerte sensacion de que era asi realmente, que el fotografo tenia razon, y que aquellos que cruzaban frente a mi eran personajes abatidos, actores cautivos y amordazados obligados a vivir en una pelicula triste en blanco y negro. Despues las cosas mejoraron mucho. Me di cuenta de que los hombres y las mujeres iranis tambien sonreian. En otras ciudades el ambiente se volvio mucho mas vital y dinamico. Pero sin embargo la sensacion general no se altero del todo. No diria que Iran es una imagen en blanco y negro, pero si que los colores llegan opacos y sin intensidad, y los sonidos amortiguados.



Hay tres figuras enturbantadas y barbudas que a uno le observan por todo Iran: estan, gigantes, en las fachadas de los edificios, en las paredes de los restaurantes, en los muros de las calles. El centro de ellas es, invariablemente, un personaje de mirada cenhuda y aspecto de padre severo y protector: el difunto ayatollah Jomeini, padre de la Revolucion Islamica. Junto a el aparece su sucesor en el puesto de director espiritual del pais (concepto amplio), el poderoso Jameneí (con acento en la i ); y en menos ocasiones, pero tambien a menudo, esta,f inalmente, el presidente de Iran, el reformista Jatami. Jatami fue elegido en votacion popular por amplia mayoria. El era la esperanza de unos cambios que, segun dicen, no han llegado, o si lo han hecho ha sido de una forma mas lenta y menos profunda de la esperada. Dicen tambien que tiene las manos atadas por la cupula religiosa conservadora. De los tres mullahs que nos miran resulta, a primera vista, el mas simpatico, con su aspecto de tranquilo y amable profesor universitario (de teologia, seguramente).

El difunto Jomeini fue, al parecer, una figura popular y querida. Su recambio, Jameneí (con acento en la i ), no parece haber heredado el carisma y el tiron de su maestro. Yo le miraba en las calles, intentando robarle a aquella imagen congelada un significado, pero no lo conseguia. No me decia mucho, no me daba pistas, aquel rostro, detras de sus enormes gafas, era un misterio para mi. Hasta que un dia lo vi en la television, grave e investido de autoridad en un estrado, de pie ante una masa de fieles que al parecer lo aclamaban. Y entonces recorde lo que alguien, al que conoci brevemente, me dijo un dia. Estabamos sentados despues de cenar sobre las alfombras de una habitacion amplia y modesta. Me estaba mostrando en video actuaciones grabadas de cantantes y artistas iranis que viven en el exilio en Los Angeles (vi estos videos en muchas casa). Guardaba tambien, como pequenhos tesoros, copias de series de television norteamericanas ya muy pasadas de moda. Este amigo se levanto y descolgo de la pared una foto del viejo Jomeini y senhalandole me dijo: "El era un buen hombre. Pero su sucesor es Hitler. Dias antes, en un pequenho puesto de control de la amable policia de carretera, un joven recluta, con su fusil al hombro y en frente de su superior, no desaprovecho la ocasion de darme tambien el su opinion. No hablaba una palabra de ingles, pero con una mimica muy expresiva (y algo cabreada) dibujo la figura de un mullah en el aire, su turbante y sus barbas, y a continuacion, de una patada nada amable, la arrojo hacia el cubo de la basura. Esa impresion me queda sobre la situacion politica del pais: la de que muchos iranis estan hartos de los clerigos que les gobiernan la vida.



No he tenido paisajes muy expectaculares en mi recorrido por Iran. Al sur atravese algunos desiertos; fueron los dias de temperaturas mas altas. Luego he recorrido zonas montanhosas, normalmente desprovistas de vegetacion. Parches de verdor, algunos bosques de encinas tambien ha habido. He visto a los nomadas acampados en sus tiendas, y en el centro norte del pais recorri por pequenhas carreteras una region muy agreste y poco poblada. Desde lo alto de los collados que cruzaban aquellas sierras contemple alguno de esos paisajes que parecen tocar una tecla especial dentro de mi: espacios abiertos e infinitos, magnificas inmensidades que solo el horizonte limita.



Hay una ciudad en Iran cuya sola visita justificaria ya, para mi, el viaje a este pais: Isfahan. Su enorme plaza central, al anochecer, con las esplendidas mezquitas azules, el palacio, los jardines y fuentes iluminadas, evoca el ensuenho de Oriente como pocos lugares de Asia lo pueden hacer. Es una plaza viva. Los iranis inundan al atardecer su jardines para celebrar, en el corazon de esta ciudad de millon y medio de habitantes, su rito mas querido y sagrado: ir de picnic en familia. Sin estridencias se extienden las alfombras, se destapan tarteras, se encienden hornillos, humea el te. Y todo este afan dominguero (en realidad todos los dias de la semana) no desentona en absoluto ni resta belleza al escenario de cuento en que se realiza. Al contrario. Toda la plaza se llena ahora y respira un aire de acogedora intimidad, de hogar compartido, de sosiego y regugio. La familia, cupulas y minaretes, penumbra: pedazos del alma persa. No hay sombras. Iran brilla en esta hora con total intensidad y armonia.



Entre a Turquia el 16 de agosto. He atravesado el Kurdistan turco, el centro del pais por la Capadoccia y los ultimos dias he pedaleado pegado a la costa del Mar Negro. En general hay mas dinamismo, y mas de ese ambiente que identificamos con actividad y prosperidad economica en Turquia que en Iran. Hay menos inocencia tambien.
Los turcos definitivamente no entienden porque viajo en bicicleta y no en automovil, o al menos en moto (teniendo como ellos suponen las posibilidades para hacerlo asi). Los comentarios al respecto han sido mas repetidos e insistentes que en otros lugares, y me queda la impresion de que tener un motor -cuanto mas grande mejor- es algo muy importante en este pais. He andado, por otra parte, mas tranquilo en sus carreteras que en las de Iran (a pesar de un accidente).
Con menos frecuencia que en Iran, pero la pregunta respecto a mi estado civil se ha seguido repitiendo. En Iran, ante la inevitable cuestion, opte por una respuesta hibrida: decia que no estaba casado pero a continuacion anhadia con total seriedad (para lo que me habia aprendido la correspondiente frase en Farsi) que estaba comprometido y que al anho que viene, sin falta, cumplia los deberes y me casaba. Fueron las primeras senhales de debilidad. En Turquia he simplificado el procedimiento, no me he aprendido ninguna frase y me he rendido por completo: digo que Si estoy casado y ,rapidamente, paso a hablar de futbol, de Nihat y de la Real Sociedad (¿quien es Kobasebitx?).

El tiempo en el mes de septiembre ha sido bueno, aunque ha refrescado y han aparecido las primeras lluvias. Estoy ahora en la parte europea de Estanbul, al otro lado del estrecho del Bosforo. Manhana o pasado manhana continuo camino y me interno en Europa. Tal vez elija una ruta que atraviese Bulgaria, Rumania y Hungria. Mi meta es Francia y mi plan dejar alli la bicicleta, abrir un parentesis e ir a casa de visita (primera en mas de 6 anhos) estas Navidades. Vuelvo, como he dicho, sin bici ya que no quiero cerrar aun el circulo. El anho que viene me gustaria continuar este sorprendente y misterioso viaje, y pedalear sin prisas por Europa. In Shala. Asi es. El futuro es como siempre (como el presente) una sutil, ingravida, gentil e impredecible burbuja en el aire y habra que ver como respondo primero a la conmocion que sin duda va a suponer el reencuentro con mi gente (acontecimiento que espero con creciente impaciencia e ilusion, -y un ligero temblor de rodillas-) y el regreso a Vitoria-Gasteiz, lugar del que parti hace lo que ahora parece ser una eternidad. Salud.Un fuerte abrazo a tod@s.
Txentxo (Lorenzo,Lontxo) Istanbul, 3 de octubre del 2003, Km. nº 68000 de esta larga carretera

Lehen Bidaia/Primer Viaje - Bhaktapur (Nepal)


"Bhaktapur Nepaleko hiririk ederrena da", entzun nion, orain dela gutxi, bertatik etorri berria zen bati. Nik ez nuen, artean, Bhaktapur ezagutzen baina orain, "Jainkozaleen Hirian" hainbat egun pasa eta gero Katmandun bueltan nagoela, uste dut ondo merezia dela hasierako laudorio hori. Erdi Aroko kutsua gordetzen duen hiri honetan lehenak eta orainak -historiak eta arkitekturak eta eguneroko bizitzak- bat egiten dute naturaltasunez, eta elkartze horretatik sortzen den paisaia bikaina da.
Bhaktapur Katmanduko bailaran dago, Nepaleko hiriburutik 15 kmra bakarrik. Garai batean erresuma independentea izan zen eta, 14-16 mendeen bitartean, bailara guztiko hiriburua ere bai.Gaur egun ikus daitekeen arkitektura zaharra XVII. mendekoa da.

Bhaktapurrera heldu eta ,daitekeena da, bisitariaren lehen helmuga Durbar Square eta Taumadhi Tole enparantzak izatea. Bi plaza hauek eta ekialderago dagoen beste bat, Tachupal Tole, hiriaren bihotza dira eta bertan daude pagoda estiloko tenplu dotoreenak. Durbar Square-ra sartu baino lehen, hiri zaharrean (autorik eta motorik ia ez dabil esparru honetan) ibiltzeko ezinbestekoa den sarrera ordaindu behar da, 7500 rupia, 10 bat euro. Aurreraxeagoko horman dagoen plaka batean toki honetako monumentuak "Gizon-Emakume Guztien Ondarea" direla irakur daiteke. Plazaren albo batean errege-jauregia dago eta, inguru guztian, jainko eta jainkosa hinduei eskainitako tenpluak. Jendea hara eta hona dabil paseoan, lasai eta presarik gabe hemen ohitura den legez. Turista gutxi dago egun hauetan -"maoistekiko arazoagatik, badakizu", esan dit jatetxe bateko jabeak- eta bakan horien zelatan egongo dira mutil gazteak, bere burua gidari eskaintzeko edo ostatu edo dendaren batera eramaten saiatzeko.

Durbar Square-tik beherantz jarraitu kale estu batetik eta, pare bat minututara, Taumadhi Tole plaza agertuko da. Hemengo tenpluen artetik aipagarriena Nyatapola izenekoa da. Bost teilatu ditu eta Katmandu bailarako altuena omen da. Tenpluetako teilatuei eusten dieten zurezko habeak eta inguruak oso landuak izaten dira jeneralean, eta arte erotikoak badu horietan toki bat. Durbar Squaren dagoen Pashupatinath tenpluko teilapean (Shiva ostatuaren parean), adibidez, eskultua erotikoak daude inguru guztian. Estilo honetako irudirik bitxiena, ordea, plaza honetatik kanpo dago, mendebaldeko sarreratik 100 bat metrotara dagoen bi teilatuko tenplu txiki batean. Maitasunarentzat ezinezkorik ez dagoela garbi ikus dezakegu hemen, grabatu txiki batean bi elefante ageri baitira larrutan...abadearen posizioan.

Bhaktapurrek ez du tenplu eta aldarerik faltan. Dozenaka daude, handiak edo txikiak, hiri guztian zehar barreiatuta, mugarri sakratuak balira bezala. Baina Bhaktapur ez da tenplu multzo bat soilik, ez arte bilduma bat. Toki honen xarma, beste inon baino gehiago akaso, hiriaren eta bere biztanleen artean somatzen den harmonian datza.
Bhaktapurtarren egiazko bizitokia, etxe barrua baino gehiago, kalea da. Hemen astiro eta patxadaz gertatzen da bizitza. Erdi Aroko eszenario honetan, adreilu gorriko etxe zaharren artean, emakumeek arropak garbitzen dituzte iturrietan; beste batzuek, lurrean eserita, solasean dihardute; atso batek gari aleak bahean astintzen ditu eta, hormaren kontra, koskan eserita dauden gizonek ni ere bertakoa banintz bezala begiratzen didate pasatzean. Oiloak eta txitak dabiltza bazterretatik eta haur taldeak jolasean non-nahi. Durbar Squaretik hegoaldera, Ontzigileen Enparantzan, buztinezko ontziak eguzkitan lehortzen dira, lurrean zabalduta. Arkupeetan, jiraka dabiltzan gurpilen inguruan, esku lokaztuek arretaz modelatzen dute ore iluna.

Techupal Tole plaza eta bere inguruak hiriaren alderik zaharrena dira. Hemengo etxeetako leiho eta saretetan zurezko lan ikaragarri fin eta ederrak ikus ditzakegu. Arratsean, eguzkia Bhimsen tenpluaren atzetik izkutatzen hasten denean, kale saltzaileak heltzen dira plazara bere saskiekin: mandarinak, sagarrak, granadak, barazkiak eta arropak dituzte eskaingai.
Plaza honen inguruko karrika estu eta ilunetan daude -hala iruditu zitzaidan niri- Bhaktapurrek dituen txoko liluragarrienak. Hemen gordetzen ditu hiriak bere sekretuak. Hemen bizi dira bere alkimistak. Eta sekretu horien ateak zirrikitu bat irekitzen badio, bidaiariak menderik mende goruetan diharduten atsoak ikusi ahal izango ditu patioetan; eta sentitu ahalko du hauspoari eragin eta burdina goriari mailuka ari den errementariaren begirada uzkurra, ataurretik; eta kupel umelen usaina adituko du Bhaktapur eternal honetako pasabide ospeletan.

Lo egin: denboraz oso estu ez bazabiltza merezi du Bhaktapurren egun batzuk pasatzea. Durbar Square eta Taumadhi Tole enparantzetan ostatu eta hotel ugari daude. "Golden Gate" aukera ona da (2-10 euro bitartean banako eta binako gelak.Logela batzuek balkoiak dituzte). "Pagoda Guest House" (2,5-13 euro bitartean) gertu dago. Tachupal Tole plazan "Unique Guest House" duzu (10-15 euro).

Jan: jatetxe ugari dituzu Durbar Squaren eta Taumadhi Tolen. Eszena turistikotik pixka bat urrundu nahi baduzu irten Durbar Squaretik, elefante erotikoak eta bere amodio ausartak pasatu eta, apur bat haruntzago, "Tibetian Momo Corner" dioen txartel bat ikusiko duzu. Barruko patio batean dagoen lokal txiki eta garbi honetan bezeroak bertakoak dira, baina atzerritarrak ongi etorriak izaten dira eta menua inglesez ere baduzu. Janaria ona da eta merkea. (2003ko urtarrila)

Laos (castellano)

Vientiane


 El siguiente texto fue escrito en Laos, en septiembre del año 2002.

Leo que Laos es uno de los países ecológicamente mas intocados y mejor conservados del sudeste asiático. Que el 85% del país esta cubierto de vegetación y el 50% de bosque natural. El 80% de la población vive de la agricultura, la pesca y el bosque, y es uno de los países menos densamente poblados de Asia (5'4 millones de habitantes y 235.000 kilómetros cuadrados). Hay muy poca industria y la riqueza mineral no ha sido aun explotada. La ayuda exterior contribuye a una buena parte del presupuesto nacional. La infraestructura sanitaria es muy precaria (incluso en Vientiane, la capital) o no existe y, según me dicen, tampoco la educación ha sido una de las prioridades del gobierno. No hay todavía cajeros automáticos ni McDonalds en Laos.
Laos fue bombardeada hasta los cimientos durante la guerra de Vietnam. Después de que los aviones norteamericanos dejaran caer sobre el país unos 2 millones de toneladas de bombas (más de las que arrojaron durante toda la Segunda Guerra Mundial; en la pensión en la que estoy hay un obús de esa época plantado en el jardín como adorno), Laos era considerado en 1973 el país más bombardeado de la historia (aunque hoy en día estos puestos primerizos son cada vez mas difíciles de mantener). Todo ello no impidió que la guerrilla nacionalista-comunista tomara el poder.

Si tuviera que describir Laos con lo que he visto hasta ahora (la parte sur del país) diría que es una gran llanura, verde y húmeda, en la que los campos de arroz y las pequeñas aldeas de casas levantadas sobre pilotes -casas de paja en unas ocasiones, de madera y tejados de zinc en otras- se intercalan con zonas boscosas menos habitadas. Esta llanura se ondula a veces ligeramente, aparecen promontorios y siluetas de montañas en los costados, y esta atravesada por un gran rio de aguas oscuras, el Mekong, y un gran número de afluentes caudalosos que lo alimentan. El ambiente es sereno y apacible, y la vida en los pueblos parece transcurrir con el mismo ritmo y voluntad con la que se mueven los numerosos búfalos de agua que se ven en los campos: con lentitud y calma, pero también con solidez y continuidad. Y la gente parece feliz. Estas son algunas de las impresiones que me ha causado Laos desde que atravesé la frontera sur con Camboya y durante los 1000 kilómetros del recorrido que me ha traído hasta Vientiane, la capital, una ciudad relajada y parsimoniosa que tiene más el ambiente de un pueblo algo crecido que el de la primera ciudad de un país.

El cambio ha sido grande viniendo desde Camboya. Camboya ha sido para mi un país extraño, lejano y cargado de tristeza. No se exactamente por qué. Tal vez por el recibimiento en esa ciudad fronteriza, sórdida y miserable, que es Poipet; tal vez por los cielos oscuros y pesados, amenazando lluvia desde el amanecer, día tras día, casi sin tregua; tal vez por los caminos embarrados, los edificios carcomidos, y la sensación de pobreza y abandono que da a menudo el país. La historia reciente ha sido cruel aqui. Los lisiados, con una pierna amputada a causa de las minas, se ven con frecuencia en la parte oeste del país. Y en la capital, el museo del genocidio, Tuol Sleng, instalado en lo que fuera el principal centro de interrogatorios y tortura del Khemer Rojo, es un buen museo: transmite con su simplicidad y desnudez un eco del sufrimiento y el horror que encerraron sus paredes, un eco de la locura de los verdugos y la pesadilla de las victimas. Y una pregunta, tal vez, sobre esa parte oscura y demente de los humanos y la línea que nos separa de ella: una línea que parece ser tan solida e infranqueable, a veces, como frágil y difusa otras. Hay en las paredes de este museo cientos de fotografías de detenidos, muchos de ellos niños, mirando a la cámara desde su condena a muerte. Entre 1 y 2 millones de personas murieron durante los 4 años (1975-1979) que el Khemer Rojo, bajo el liderazgo de Pol Pot, estuvo en el poder. La población actual de Camboya es de 12 millones.

Laos respira un aire diferente, más benévolo. El país me recibió con una carretera impecablemente asfaltada y prácticamente desierta de vehículos a motor. Una carretera nueva y que todavía no ha alterado, como suele suceder con el asfalto, el ritmo pausado de los lugares que atraviesa. Y aunque el ambiente es, como en Camboya, completamente rural y tradicional, todo tiene aqui, en su humildad, un aspecto más cuidado y saludable (un detalle: no he visto apenas carros tirados por búfalos, como abundan en Camboya. Aqui han sido sustituidos por una especie de mulas mecánicas, tractores simples de dos ruedas con un remolque añadido, y que se manejan desde el pescante mediante dos largos brazos metálicos, como si fueran riendas. Los hay a cientos). Pasando en bicicleta, extranjero y sin conocer el idioma, uno recoge impresiones desde la superficie de los lugares que atraviesa. Pero creo que no por eso dejan de ser válidas. Y, como decía ,en Laos la gente parece feliz. Tal vez una felicidad asiática, cotidiana y sin estridencias, pero que no deja de sorprender. Me parecía percibirlo en la manera honesta de sonreir de la gente, o en la honesta seriedad de los rostros en otras ocasiones, en la amabilidad natural del trato, en la ausencia de muestras de violencia o agresividad, y en general en la sensación de serenidad que transmiten las personas y el país. Esta gente, pensaba, podría organizar agencias de cooperación, y ONGs de ayuda al desarrollo de tantas sociedades opulentas, en las que al parecer sobra de todo menos satisfacción (no es un país de ángeles tampoco. Aqui en Vientiane, por ejemplo, los conductores de tuk-tuks (moto-taxis) pedirán de entrada, con una sonrisa amistosa, dos o tres veces el valor del precio habitual del recorrido cuando el cliente es extranjero. Y los que se acercan ofreciendo, más o menos furtivamente, "marihuana, opio o chicas" tampoco tienen el aspecto de monjes inocentes).
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Me preguntaba también -durante esas largas horas de pedaleo en las que la mente, a veces, vaga sin control y hace piruetas en terrenos insospechados, y otras, en cambio, busca asideros e ideas concretas a las que amarrarse- por qué es así (si es que es así), qué condiciones hacen de éste un lugar saludable. Laos es un país budista. Los templos abundan y uno puede ver a menudo a los jóvenes monjes de cabezas rapadas y túnicas color naranja. Pero desconozco que significa la religión para estas gentes, como influye en su forma de entender y enfrentar la vida. Aunque ha de ser, seguramente, un factor importante. He visto también por el camino alguna iglesia católica y otras pequeñas evangelistas, pero por fortuna pocas, y yo diría que los salvadores de almas y su confusión aún no han pisado con fuerza en estas tierras serenas.

Laos ha sido también desde 1975 -y es aún nominalmente- un país comunista. Las cosas parecen haber cambiado radicalmente en los últimos años y hoy en día, a vista de ciclista, lo único que recuerda, vagamente, el socialismo de estado son alguno que otro, muy escasos, descoloridos carteles de propaganda en los que suelen aparecer un grupo de obreros trabajando ordenadamente en alguna gran obra pública (aparte de la carretera no se ven las obras públicas por ninguna parte). Pero parecen fósiles abandonados. Sin embargo, puede ser que los años de comunismo hayan servido, pensaba, para mantener al país aislado de las expectativas y las frustaciones, y de los exigentes cantos de sirena, del otro modelo, el único hoy posible y deseable, según nos repiten. Tal vez Laos apenas se ha mirado todavía en el espejo tramposo del éxito ajeno, ni ha visto la imagen fea y disminuida que éste devuelve a los pobres, ni ha sido, ni se ha sentido, urgida a cambiar (hay quien dice, de todas formas, que todo se esta transformando rápidamente aqui). O puede ser la ausencia de la enfermedad del desprecio, el racismo, que carcome otras sociedades. O la importancia de las relaciones familiares y comunitarias. Incluso pensé -viendo los niños, manadas de niños sonrientes que a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, parecían estar en todas partes, en los ríos, en los campos, en las casas... en cualquier lugar menos en un aula y detrás de un pupitre- pensé que en Laos no había escuelas, o que si las había siempre estaban vacías, y que por lo tanto éstas eran criaturas libres y felices, sujetas a ritmos y aprendizajes naturales, y a salvo de la domesticación y el adoctrinamiento de las burocracias educativas y sus sistemas. Este delirio romántico se vino luego abajo, al menos parcialmente, cuando supe que había una explicación sencilla para las escuelas vacías: era época de vacaciones, tres meses coincidiendo con las lluvias que acaban ahora en septiembre.

Laos se abrió definitivamente al turismo recientemente, en el año 1999, según creo. La presencia de turistas occidentales es, pues, una relativa novedad en el país (no novedad en absoluto en algunas zonas, donde somos ya parte cotidiana y visible del paisaje). En general, en estos países del sudeste asiático, las hormigas curiosas con sus mochilas a la espalda parecen estar en todas partes, y el ambiente es a veces tan saturado que se vuelve una caricatura, como en la famosa calle-gueto de Bangkok, la Khao San Road (nada parecido, en semejante escala, vi en Latinoamérica; o tal vez me las arregle para mantenerme al margen). Soy muy escéptico respecto a los supuestos beneficios, que al final del balance, trae a estos países esta invasión de robots de aspecto saludable, muchos de ellos extremadamente jóvenes, que se comunican en ingles y recorren siempre los mismos lugares, en busca de exóticas tribus acorraladas en las montañas, islas paradisíacas que ya no lo son más, sexo barato, o lo que sea que se vende y se compra en la feria del consumo del viajar.

No todo es idílico en Laos. Si me dejaran hacer de mago -un oficio muy delicado- cambiaría, indudablemente, algunas cosas. Porque la pobreza de este país no es solo ausencia de hábitos y oportunidades consumistas, sino también altas tasas, en algunas zonas, de desnutrición y mortalidad infantil. Y dibujaría con la varita mágica de los buenos deseos un sistema de salud de calidad y al alcance de todos. Eso me sigue pareciendo fundamental en cualquier lugar.

Durante los últimos días he comenzado el recorrido hacia el norte y estoy ahora en Luang Prabang, a tan solo 5 o 6 jornadas de la frontera con China. El paisaje ha cambiado radicalmente y se ha vuelto agreste y montañoso, con recorridos de altura y vistas magníficas. Después de haber rodado durante los últimos meses a través de Malasia, Tailandia, Camboya y el sur de Laos por terrenos llanos casi sin excepción, es una buena sensación estar de nuevo en las alturas. La carretera sigue siendo un lujo, excelente y sin apenas tráfico. Las numerosas aldeas que atraviesa tienen un aspecto más pobre, en estas montañas, que aquellas de las tierras bajas del Mekong. Las casas son en su gran mayoría construidas de madera o bambú y techos de paja, y se ven niños desnudos o semidesnudos con las barrigas hinchadas. Algunas personas visten trajes coloridos y vistosos que deben pertenecer a los diferentes grupos étnicos. Los niños suelen dar la voz de alarma cuando me ven aproximarme al grito de “¡falang!” (el equivalente al "gringo" latinoamericano, y que escucho casi con tan poco entusiasmo como escuchaba aquel) y después es una legión la que me espera, agitando manos y dándome la bienvenida con el saludo nacional: “¡¡sabaidii!!” A veces me pregunto de donde salen tantos niños habiendo tan pocas casas.

Las gentes que vienen del norte me dicen que de aqui en adelante la carretera es una pirueta cada vez más atrevida entre montañas, y que no hay un palmo de terreno plano desde aqui hasta Mongolia. Yo no pretendo llegar tan al norte. Desde la provincia de Yunnan, al sur de China, voy a intentar atravesar Tibet, y entrar a Nepal, por una de las rutas que en círculos ciclistas esta considerada como una de las más

Tibet
expectaculares y exigentes del mundo. Un recorrido de una belleza poco común, escucho, con algunos pasos por encima de los 5000 metros y el telón de fondo de los Himalayas en muchos de sus tramos. Es una ruta prohibida a extranjeros viajando de forma individual, pero algunos ciclistas consiguen recorrerla sin contratiempos (aproximadamente 2500 kilómetros desde la frontera del Tibet hasta la de Nepal). Otros son multados y obligados a regresar. Es también la única vía factible para llegar pedaleando a Nepal y la India, ya que las fronteras terrestres de Birmania

 (Myanmar) continuan cerradas. Muchos saludos a tod@s.Salud.

(15 de setiembre, 2002 )


sábado, 23 de agosto de 2008

Lehen Bidaia/Primer Viaje - Indonesia,Malaysia (3)


Ia Indonesia guztian jendearen diosalak ni errepidetik pasatzen ikustean gauza arrunta izan badira ere, Sumatrarrek marka guztiak hautsi dituzte kirol horretan. Irla guztian zehar agurrak ozen edo garrasika etortzen zitzaizkidan, ia etenik gabe, alde guztietatik. "Good morning!!", What's your name??", "Thank you!!", "How are you??" ...inglesez hitz edo esaldi bat zekienak gogotsu eta bat ere lotsarik gabe botako zuen. Inoiz, oso aldi bakanetan, "I love you" (maite zaitut) entzun izan dut. Eta oreka gordetzea jakinduria omen denez, inoiz, oso aldi bakanetan hau ere, "Fuck you,sir!" (zoaz pikutara, jauna!) bat edo beste heldu zait belarrietara.
Sumatra ere Indonesiako hiru uharte hauetan pobreena iruditu zait (natur baliabideetan -petroleoa eta gas naturala batez ere- oso aberatsa izan arren). Herrietan gizon taldeak lanik eta zereginik gabe egonean ikustea gauza arrunta zen. Askok 1997ko Asiako krisia aipatzen dute. Urte horretatik aurrera indonesiar askoren bizi baldintzek okerrera egin dute eta badirudi krisi horrek kalte sakonagoak eragin dituela Indonesian bere inguruko nazioetan baino.

Maiatzaren 10ean Melakako itsasartea gurutzatu eta Malaysiako Georgetown hirira heldu nintzen. Britainarrek Malaysian eraiki zuten lehen hiria izan zen hau eta, gaur egun, toki polita eta atsegina da, eraikin kolonialez, arkupez, antigualeko etxez eta tenpluz ondo hornitua. Bere kaleetan musulman, txinatar eta hindu kulturak nahasten dira eta erdialde historikotik kanpo itxura modernoko eraikin berri ugariek eta etxe orratzek Malaysiako beste aurpegia erakusten dute, azken hamarkadetan garapen ekonomiko azkarraren bidean sartutako herrialdearena, alegia.
Hiriburuak, Kuala Lumpurrek, kontraste hori bera ageri du: txinatar auzoko kale zaharrek etengabeko salerosketan bizi den inurritegi koloretsu bat dirudite; ez oso urruti mezkita dotoreak eta eraikin kolonialak daude, eta haruntzagoko hiribide zabaletan shopping center garestiek eta etxe orratz handinahiek (munduko dorre bikirik altuenak hemen daude)diruaren distira eta gosea erakusten dute. Hilabete pare bat lehenago ez nukeen jakingo esaten munduko zein bazterretan zegoen Kuala Lumpur izeneko hiri hau. Harrigarria zait, horregatik, bere itxura moderno eta aberatsa bat-batean ikustea. Eta, nahiz eta nik pazientzia handirik eduki ez holako tokiekin, ezin esan hiri zatar-zatarra denik.
Malaysia, Singapurrekin batera, Asiako hego-ekialdeko naziorik aberatsena omen da. Jende askori galdetu diot eta erantzuna antzekoa izan da beti: "Ekonomia egonkorra da.Gauzak ez daude bere onenean baina bizimodua ateratzea badago". Indonesiatik etorrita hori entzutea ez da gutxi.

Georgetownetik mendebaldeko kostan behera egin nuen Singapurreraino, eta gero hortik gora, ekialdeko kostan zehar, Thailandiako mugaraino. Guztira 5 aste eta ia 2000 km.. Orokorrean, paisaiak ez dira oso ikusgarriak bi kostalde hauetan eta olio-palmondoen sail amaigabeen artetik ibili nintzen sarritan. Thailandiarekin muga egiten duen eskualdeko kosta politagoa da. Malaysiak daukan onena, ordea, bere jendea da eta arrazen eta kulturen gurutzaketak sortzen duen kolorea ere. Erlijio musulmana estatuko erlijioa da, baina propaganda ofizialak txinatarren eta indiarren erlijio eta ohiturekiko errespetua aldarrikatzen du eta ,izan ere, badirudi arazo handirik gabe bizi direla elkarrekin talde hauek Malaysian gaur egun.

Malaysian erraz eta eroso bidaiatzen da, eta ni han oso gustora sentitu nintzen, gehiegizko arreta neureganatu gabe eta, aldi berean, ondo hartua. Singapurrera sartu-atera azkar bat egin nuen. Irla txiki, aberats eta garbi honek denetarik saltzen duen supermerkatu handi bat dirudi, eta erosketak maite ez dituenak ez du, ziurrenera, zeregin handirik aurkituko han. Eta ekainaren 17an Thailandiako muga zeharkatu nuen eta, Allah-ren babesa utzita, Budaren lurraldeetan barneratu nintzen. (2002ko iraila)

Lehen Bidaia/Primer Viaje - Indonesia,Malaysia (2)


Noizean behin inglesa ikasten dabiltzan gazteak etortzen zaizkit mintzapraktika pixka bat egiteko asmoz, mendebaldeko atzerritar guztiek inglesez dakitelako ustea baitago hemen. Nik haiek adina ikasten dut saio hauetan. Holakoetan galdera hau egin izan didate inoiz: "Ez zinen beldur Indonesiara etortzeko?" "Ez zenuen pentsatzen gu guztiok terroristak ginela?". Izan ere, bisitarien kopuruak behera egin du nabarmen azken urtean. Gune turistikoagoetan, behinik behin, hori da maiz entzun dudana. Javan bitan ikusi ditut ikasle taldeak hirietako kaleetan, pankartak eskuan, Palestinarentzat dirua biltzen edo kazeta islamistak saltzen. Ezin ulertu pankarta horiek zer zioten, baina behin hitz bat ezagutu nuen: "Jihad" (borroka,guda). Egun batean, kafetegi batean beste atzerritar batzuekin eserita nengoela, manifestazio bat azaldu zen kalearen mutur batetik. Ehundaka batzuk gazte ziren eta, taldearen buruan, poliziaren auto bat zihoan bidea zabaltzen. Manifestarien oihuen artetik bi nabarmentzen ziren zeharo ulergarri: "Amerika terrorista!" "Israel terrorista!". Gure paretik pasatzean batzuek begiratu egiten ziguten. Ez ziren haserrezko edo mehatxuzko begiradak, baina zerbait adierazi nahi ziguten.

Nire bidaiatzeko ohiturak dexente aldatu dira Australiatik hona. Erosketak aire egokituko supermerkatu handietan egitetik kaleetako merkatu koloretsuetara pasa naiz, adibidez. Nire kanping denda, lehen gauero lotokia nuena, poltsa batean bilduta eta ia ahaztuta dago orain. Eta gose naizenean bide ondoko jatetxeetara jotzen dut orain gehienetan. Arroza da hemengo plater gehienen oinarria, eta otordu guztietan agertzen da normalean. "Nasi goreng"(arroz frijitua eta barazkiak edo haragia) da aukerarik errezena eta nire gogokoenetako bat. Edo "Gado gado"(barazki egosiak kakahuetezko saltsa minez hornituak), behatzak zupatzeko moduko gutizia bat. Indonesia merkea da bisitariarentzat. Merkatuetan edo "warung"etan (jatetxe merkeak) ehun pezeta inguru balio du holako platerkada batek. Ostatu batean luxurik gabeko gela apal baina egoki bat 500 edo 600 pezetaren truke erraz da aurkitzen, sarritan merkeago ere bai.

Javako irla, ekialdeko muturretik mendebaldeko ipar kostan dagoen Jakarta hiribururaino korritu nuen. Bidean Yogyakarta hiritik pasa nintzen eta bere inguruetan dauden Prambanan eta Borobudur tenplu hinduista eta budista zaharrei bisita egin nien. Orain dela 1000 urte baino gehiago eraikiak interesgune turistikoa dira gaur egun eta garai batean Javako erdialdean izan ziren kultura boteretsuen lekuko. Yogyakartara heldu baino lehenago Bromo sumendira igo eta bere hareazko kraterra zeharkatu nuen bizikletaz. Javako nire ibilbidean paisaiarik ikusgarrienak hor aurkitu nituen eta 5 urteko bidaia honetan egin dudan igoerarik zailena ere izan zen, 30 bat kilometrotan 2100 metro inguru igo bainituen. Ikuspegia ederra da hemen gora joan ahala: mendiak,basoak,lainoak,amildegiak...; itxura sendoko etxeak kale bakarreko herri aldapatsuetan; kolorez margotutako edo azulejoz hornitutako aurrealde txukunak etxeetan. Soro eta baratzak ere arretaz landuak malkarretan. "Hello,mister!" "Hello,sir!" "Good morning!" denen ahotik entzun nituen diosal hauek, behin eta berriro, igoera guztian zehar. Gizon izan ala emakume, zahar ala gazte, berdin zion, denek zeukaten zerbait niri esateko. Aurpegietan irribarre zabal eta jatorrak beti. Goian, aintzinako krater erraldoia inguratzen duen mendi eraztunaren ertzean, Cemoro Lawang herria dago. Bertatik ikus daitekeen paisaia ez da ohikoa: harea grisezko lautada zabal bat behealdean mendi malkarrez itxia inguru guztian eta, bere erdigunean, hiru sumendi: Bromo ez da altuena baina bai kea darion bakarra.

Jakartan pasaporte berria eskuratu nuen, zaharrak bai orriak eta bai denbora ia agortuak baitzituen ordurako. Indonesiako hiriburuko zarata, kea eta mugimendua ez nituen oso gustoko izan eta, barku bat hartuta, ahalik eta lasterren irten nintzen handik.
Jakarta utzi eta egun t'erdi beranduago Sumatrako mendebaldeko kostara iritsi zen bidaiarien itsasuntzi handia. Gaueko giro epelean egin nituen kaitik Padang hiriko erdialdera dauden kilometroak eta, biharamunean, Padang-eko kale zabal eta garbietatik zehar paseatzen, Javako hiri zaratatsu eta kutsatuetatik oso urrun sentitu nintzen. Etxe eta eraikin askotako teilatuek fantasiazkoak dirudite hiri honetan: bizkarrak kurboak dira eta muturrak zerurantz goratzen dira orratzak bezela. Lanerako erabiltzen den bufaloaren adarren irudira eginak omen daude eta Minangkabau kulturaren ezaugarri dira. Minangkabau jendeak bere usadio eta ohiturei gogor eusten die eta, musulman porrokatuak izan arren, bere gizartea matrilineala eta matriarkala omen da oraindik. Herentzia alaba zaharrenari dagokio eta adineko emakumeak dira familaren burua. Hala dio, behinik behin, bidai literaturak.

Sumatran 900 km. ibili ditut guztira, Padang-etik ipar ekialdeko kostan dagoen Medan hirira bitartean. Errepidea, tarteka, kaxkar samarra izan arren lasaia ere izan da Javako bideen aldean. Paisaiak ederrak: baso tropikalak, mendiak eta laku polit batzuk. Bukittingi ondoan Danau Maninjau lakua dago aintzinako krater baten zuloan eta bere ertzetan ostatu txiki zenbait dagoen arren, ez dirudi turismoak hango bizimodua asko nahasi duenik. Toki baketsua eta atsegina da. Iparralderago beste laku askoz handiago bat dago, Danau Toba. Laku honetan eta Pulau Samosir-en, bere erdian dagoen irlan, turismoaren presentzia askoz nabariagoa da. Bisitari gehienak ekialdetik hurbiltzen dira Danau Tobara, Parapat herritik. Mendebaldeko errepide berri eta bakartia, berriz, askoz interesgarriagoa da: Tele herritik (1850 m.) lakua inguratzen duten mendi magal berde eta aldapatsuetan sigi-sagan eraikitako errepide estuak behera egiten du modu ikusgarrian Pulau Samosir-aino (950 m.). Jaitsiera hau ederra da eta behealdean ageri diren lakuak, irlak eta inguruko mendiek ikuspegi gogoangarria eskeintzen dute.

Danau Tobatik gertu, Karo Batak kultura eta hizkuntzaren esparruan, Berastagi izeneko herria dago, 1300 metroko altueran. Ni han izan nintzen 3 egunetan behelainoa teilatuen paretik ez zen mugitu eta zirimiria ia etengabean erori zen. "Herri honi izena eman ziona etxeko eguraldiarekin gogoratzen zen,nonbait", pentsatu nuen. Turismo bulegora hurbildu nintzen jakinminez, eta izenaren jatorriaz eta zergatiaz galdetu nuen.Hango mutil jatorrak azalpen hau eman zidan:"Indonesieraz "bras" arroza da eta "tagi"k gure esan nahi du. Dakizunez, arroza oso garrantzitsua da guretzat eta hortik izena: Berastagi-k "gure arroza" esan nahi du". (2002ko iraila)

Lehen Bidaia/Primer Viaje - Indonesia-Malaysia (1)


Apirilaren 15ean Australia utzi eta Indonesiara heldu nintzen hegazkinez eta maiatzaren 10ean irten barkuz Malaysiarantz.Indonesiako agintariek bisitarioi ematen diguten 2 hilabeteko baimena,beraz,ia agortu nuen eta denbora horretan 2600 km. ibili nituen artxipelago horretako Bali,Java eta Sumatra uharteetan barrena. Baliko aireportura Grant izeneko australiar gazte batekin iritsi nintzen eta hango errepideetan ibili nintzen astebetean elkarrekin eragin genien pedalei biok. Aireportutik irten eta trafiko bizi-biziaren erdian -ehundaka motozikleta- Baliko "meka" turistikoa den Kuta hirira abiatu ginen. Azken urtebetea Zeelanda Berrian eta Australian pasa ondoren alde guztietara begira nindoan, nire inguruko irudi,hots,eta usain berriak pozez dastatuz. Kaleetan, trafikoaren bizitasuna eta zaratarekin batera,jendearen joan-etorria eta mugimendua ziren nagusi; aurpegi beltzaran irribarretsuak ikusten genituen pasaeran, kale saltzaileak euren orgatxoei bultzaka, jantokiak espaloietan,denda eta tailer txikiak kalera irekiak... "Estatu Batuen eta Mexicoren arteko muga berriro zeharkatu banu bezala", pentsatu nuen, eta toki ezagun eta gogoko batera itzuli denaren sentipena sortu zen nigan. Bali,ordea,ez zen Mexico, eta Kutako kaleetan zehar hotel baten bila genbiltzala han-hemenka ageri ziren tenplu, aldare eta berauetan zeuden opariei erreparatu nien. Hauek eta teilatu batzuen moldea -elkarren gainean ezarriak eta ertzak apur bat gora jasoak- Asiara iritsia nintzela erakusten zidaten lehen aztarnak izan ziren.

Indonesiako biztanleriaren %90a erlijio musulmanekoa da, baina Balin,ordea,hinduismoa da nagusi. Bali,halaber,Indonesiako gune turistiko garrantzitsuena da.Turismo masibo eta enpaketatu hau eta bere kalteak gorabehera, irla txiki hau polita da oraindik, eta bere biztanleek berezkoa duten jatortasuna eta izakera adeitsua erraz sentitu daitezke. Askoz bisitari gutxiago hurbiltzen da Javara. Gogoratzen naiz Australian nengoela entzun nituen iritziez eta jaso nituen aholkuez: "Kontuz Indonesian. Balira joan zintezke, hango jendea zoragarria da. Baina Javan gizon txuriaren etsaiak dira eta burua moztuko dizute, ahal badute". Bere auzokideez horrela mintzo zena Balin egona zen, hainbat australiar bezela, baina sekulan ez Javan. Eta, nahiz eta ez hain modu zuzen eta zakarrean adierazita, eduki beretsua zeramaten mezuak behin baino gehiagotan heldu zitzaizkidan (musulmanek ez daukate ospe ona garai hauetan baina, dena den, badirudi australiar batzuek arrazoi gutxi behar dutela bere ohiturekin bat ez datorren oro gaitzesteko. Frantsesei eta italiarrei buruz ere entzun nituen kontrako iritziak. Baita, oso sarritan, aborigenen aurkakoak ere, nahiz eta hauek bai australiarrak -eta oso aspaldikoak - izan. Australiak harritu egin ninduen. Bere hirietan munduko bazter askotatik iritsitako jendeak eta kulturak elkarrekin bizi dira, eta "kulturaniztasuna" maiz apaitzen den hitza da. Eta, hala ere, beste askotan bere baitara bildutako herrixka txiki, mesfidati eta beldurti baten itxura du "the lucky country"k.

Java Indonesiako bihotza omen da eta munduko tokirik populatuenetakoa. Herrialde honetako lur eremuaren %7a bakarrik hartu arren, 203 miloi biztanleen %60a hemen bizi da. Jendea dago alde guztietatik eta han aurkitu nuen arrisku bakarra trafikoa izan zen. Errepideak, maizegi, era guztietako ibilgailuz leporaino beteak egoten ziren: bizikleta,"beca"k (taxi-bizikletak), motozikletak, gurdiak, baita oinezkoak ere...; eta guzti horien artetik autobusek, kamioek eta kotxeek aurrera egiten dute eta zirrikitu nimiñoenaz baliatzen dira. Klaxona da hango legea. Trebetasun aparta dute hemengo gidariek eta burdinazko nerbioak gainerako guztiek. Jakarta inguruetan auto ilara beldurgarri batzuen erdian harrapatuta suertatu nintzen eta, bertako askoren ohiturari jarraituz hainbat tokitan ahoa eta sudurra zapi batez estalita irteten nintzen errepidera, ke zikinetatik, horrela, pixka bat libratzearren. Errepideetako mugimenduaren eta zarataren ondo-ondoan, hala ere, bizimodu pausatuago eta tradizionalago bat ageri zen sarritan aurrekoarekin kontrastean: laukitan eta eremu txikitan txukun bereizitako arroz soroetan nekazariek lanean ziharduten, gizon eta emakume taldeak, kapela konikoak buruan, oinak urpean; batzuetan goldean, beste batzuetan lasto itxurako sorta txikiak jotzen edo baheak astintzen. Arroz sailak non-nahi, baita mendi magaletan ere eskailera baten modura mailetan eraikiak. Eta gizakiak oraindik hartu ez dituen toki bakanetan tropikoetako baso eta landaretza berde oparoa.

Indonesia herrialde musulmanetan populatuena da. Javara sartu bezain laster, eta gerora ere Indonesiako eta Malaysiako ibilbide guztian zehar, soinu ezagun bat izan nuen lagun. Zenbait urte lehenago, ipar Afrikako lurretan, entzun nuen aurreneko aldiz kexu bat dirudien soinu hura bera: musulmanen otoitz deia da, meskitetako minareteetatik egunean zehar hainbat aldiz barreiatzen den kantu eder zirraragarria. Emakume batzuek -ez denek,ez gehienek- tunikak janzten dituzte soinean, edo zapi soil batez estaltzen dute ilea (sekulan ez aurpegia). Zenbait gizonek ere, beharbada Mekako erromesaldia egin duten horiek, kapela borobil txikia daramate kaskoan. Behin Sumatran, Bukittingi herrian, liburudenda batera sartu eta bi neska gazte aurkitu nituen han berriketan. Biak mendebaldeko erara jantzita zeuden, eta batak buruzapia zeraman ilearen gainetik, besteak ez. Hizketan hasi ziren segituan nirekin ohiko galderak egiten eta handik apur batera nik ere galdegin nien jakinminez diferentzia horren zergatiaz; alegia, zergatik jazten zuen batak buruzapia eta besteak ez. Elkarri begiratu eta une batez hausnartu ondoren zera erantzun zidan haietako batek: "Aukera diferenteak dira baina biok musulmanak gara". Batera ala bestera, buruzapia dutela ala buruzapirik gabe, begitarteak biziak eta irribarretsuak izan ohi dira. Ez dirudi honek estereotipo musulmanaren emakume ixil eta burumakurra. Kaleetan gizonak eskutik maitekiro helduta ikustea ere gauza arrunta da. Ez dago hori gure ohituretan eta adixkidetasunaren keinua da hemen.

Indonesiako artxipelagoak 17000 inguru uharte ditu eta guztira 1'9 miloi km. karratu. 300 bat hizkuntza mintzatzen dira bertan, baina 1945. urtetik aurrera Bahasa Indonesia (Malaysian hitz egiten den Bahasa Malayu-ren berdina, funtsean) izan da hizkuntza ofiziala eta, gaur egun, indonesiar gehienak indonesieraz egiteko gai dira, eguneroko zereginetan askok bere jatorrizko hizkuntzak erabiltzen badituzte ere. Behin Balitik irtenez gero, eta gune turistikoenetatik kanpo, jende gutxik daki inglesez Javan edo Sumatran. Indonesierak hizkuntza erreza izateko ospea dauka eta pixka bat ikasten saiatu naiz. Beharrezkoa zait merkatuetan erosketak egiteko, edo "losmen"etan (ostatu merkeak) eta errepide ondoko jatetxeetan aiseago moldatzeko. Indonesiarrak berritsuak dira eta aukera duten guztietan nigana hurbiltzen dira jakinminez nire nondik-norakoak ezagutu nahian. "Dari mana?" (nongoa zara? edo nondik zatoz?); "Mau kemana?" (nora zoaz?); "Sendirian?" (bakarrik?); "Berapa umur?" (zenbar urte dituzu?); "Sudah nika?"(ezkonduta zaude?); "Punya anak?" (seme-alabarik baduzu?), izan ohi dira maizenik egiten dizkidaten galderak. Egunak aurrera joan ahala eta ekinaren ekinaz galde-erantzunen jokoan trebatuz noa eta oinarrizko elkarrizketa-galdeketa hauetan itxuroso samar moldatzen naiz azkenerako. Familia hain garrantzitsua den gizarte honetan adin batetik aurrera ezkonduta ez egoteak eta haurrik ez izateak harridura sotzen du.Mendebaldekoen bitxikeriatzat hartzen dute askok, ziurrenera. Batzuetan nire erlijioaz ere galdetzen didate. "Katolikoa" izaten da beti nire erantzuna. (2002ko iraila)